El rastro de sangre en la nieve

Nena Daconte y su joven marido fueron intervenidos por la guardia civil al llegar a la frontera. Al momento de la intervención Nena se dio cuenta que el dedo con el anillo seguía sangrando. Sus rasgos físicos, sus vestidos y el imponente auto platinado, cuyo interior exhalaba un aliento de bestia viva, revelaban mejor su condición.
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