viernes, 5 de noviembre de 2010

Cultural

El cambio



Al reaccionar esa madrugada Pedro Jara, después de muchas pesadillas, se encontró convertido en un sapo naranja. El desconcierto de ver sus piernas vueltas patas, y la bolsa que colgaba en su papada a punto de reventar, le daban a sus sentidos un revuelo escalofriante.

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